“El Padre Gustavo nos catequiza…y nos marca el camino hacia Jesús…”
Jesús, Palabra de vida
Jesús, Palabra de vida, nos convoca y compromete, es el lema Pastoral que se nos propone para la Diócesis en este año. Se nos invita a encontrarnos en pequeños grupos en torno a la Palabra de Dios y dejarnos iluminar por ella, compartir la vida y comprometernos juntos en acrecentar el Reino de Dios ya presente entre nosotros.
Jesús: Es una persona, nuestro hermano, el que se ha anonadado (Fil 2), se ha hecho semejante a nosotros en todo, menos en el pecado, que ha compartido nuestra vida, que se ha compadecido del dolor de los suyos (Mt 9, 18-26 la niña vuelta a la vida y la hemorroisa), que ha dado la vida hasta el extremo y nos enseña a nosotros a hacer lo mismo: “ámense los unos a los otros como yo los he amado”.
El motivo de nuestra presencia en la Iglesia es la persona de Jesús. El que nos reúne es El, por lo tanto, en las comunidades, en los grupos, no seguimos a tal o cual, sino que juntos celebramos la presencia viva de Jesús en medio de nosotros.
Puede pasar en una comunidad que surjan personalismos exagerados. Que se pongan por encima de todo. Al que seguimos es a Jesús, y eso es lo que nos une.
Palabra de Vida: Hay mucha palabrería por todos lados, de mentiras y engaños, El Señor nos ofrece la Palabra de vida. El es la vida. Hay una estrecha unión entre Palabra y vida: La vida de Dios y su pueblo, la vida de Jesús y sus discípulos y el testimonio de las primeras comunidades.
Compartir la Palabra en los grupos bíblicos implica que todos podemos acogerla, dejarnos iluminar por ella y compartirla. En la misión, nos dicen nuestros obispos en la carta pastoral, no hay que hablar de emisor- receptor, sino de interlocutores. No hay eruditos, no están los que saben y los que no saben. Todos podemos compartir la riqueza de la Palabra de Dios en nuestra vida.
Por eso, no podemos separar la Palabra y la vida.
11
Nos convoca: El señor llama, pero llama y envía a la comunidad (Lc 10,1-12). No se puede vivir la fe de manera aislada, sino desde y para la comunidad.
Nos dice aparecida que hay algunos que pretenden ser cristianos sin Iglesia. También nos enseña que la fe nos saca del aislamiento.
Cuantas personas hoy dicen que viven la fe a su manera. “Yo en mi casa rezo solo, no me hace falta ir a la Iglesia, yo me confieso y le rezo solo a Dios”
El Señor, que nos llama nos invita a tener una actitud fraterna en las comunidades. Muchas veces no tenemos esta disponibilidad. No sabemos escucharnos, no sabemos compartir la toma de decisiones y las tomamos de manera unilateral. Ser hermano significa el compartir desde el respeto al otro. Mirar y considerar al otro como un don para mí.
Es por eso también que cada comunidad, cada grupo, cada institución debe estar inserta y abierta a la comunidad toda. Deberemos crecer en el sentido de pertenencia a una Parroquia, que es el ámbito concreto en donde se encarna la Iglesia universal.
“Y compromete”: La fe tiene que transformarse en caridad. No se puede decir que amo a Dios a quien no veo y no amo a mi hermano a quien veo todos los días, estaré siendo un mentiroso según nos enseña Jesús.
En los objetivos de nuestra diócesis para este año, se nos plantea que la palabra de Dios vaya transformando desde lo personal y hasta toda la sociedad. Cuando Jesús enseña al doctor de la ley quien es el prójimo, no le da una definición, no le enseña una oración, le cuenta una situación en la que hay una persona que tiene actitudes de prójimo, que se comporta como prójimo (Lc 10,25-37).
Nuestros grupos, nuestras instituciones, nuestras comunidades, no pueden ser lugares en donde se vive una fe desencarnada, demasiado angelical y volada. Es un espacio de reflexión, de oración y de compromiso concreto para transformar nuestra realidad. Es por eso, que cada encuentro de cualquier comunidad deberá siempre terminar con un compromiso concreto, realizable, que se pueda hacer.
Que la Palabra de Vida siga iluminando y guiando nuestra comunidad
Los bendice: P. Gustavo
0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home